El patinaje artístico mundial volvió a rendirse a Alisa Liu, la estadounidense que protagonizó uno de los regresos más sorprendentes de la historia de este deporte. Después de haber sido campeona de Estados Unidos con 13 y olímpica a las 16 aborreció el hielo tras los Juegos Olímpicos de Pekín. Se tiró un año sin patinar. Su regreso ha sido rotundo: campeona del mundo el año pasado y campeona olímpica en Milán-Cortina.
Liu, que partía con la tercera mejor nota tras el programa corto, ejecutó un libre casi perfecto. Con ese aspecto de chica transgresora, el pelo con mechas descaradas, un piercing que brilla en la parte superior de su sonrisa, que no la pierde en ningún momento de la sesión. Se diria que se lo pasa muy bien, alejada de esa sensación de angustia que parece perseguir a las patinadoras que no clavan los programas que preanuncian.
“Digamos que estoy en los Juegos Olímpicos y me equivoco en un salto, varios, o algo así, y simplemente me va fatal. No gano medalla, quedo última, lo que sea.”No me parece una situación tan terrible. Aun así, me parecería bien”, dijo durante estas semanas. Una declaración de principios que le permite alejarse de la ansiedad, la que, casualmente, acabó con las posibilidades de oro de su compatriota Ilia Malynin.
Alisa patinó y se sentó en el trono con 226,79 puntos y con las japonesas Kaori Sakamoto y la sorprendente Ami Nakai, líder del programa corto, por concluir su ejercicio. A la estadounidense, la primera que logra una medalla olímpica en los últimos 24 años, le habian puntado con un 150,20. Muy bien lo tendrían que hacer para sacarla de ahí.
Dicen los que saben que Sakamoto ha llegado a su madurez interpretativa. Está en su última temporada como patinadora. A los 25 años, abrirá un nuevo capítulo el próximo curso como entrenadora. La patinadora que ha dominado el ciclo con tres oros mundiales, algo que no se veía desde los años 60 hasta que Liu interrumpió su reinado en Boston el año pasado falló en un triple y se retirará del patinaje sin el oro olímpico. Fue bronce en Pekín y ahora plata (224,90). Perdió la condición de inmortal.
Quedaba por salir Nakai, de 17 años. Promete un buen pulso con las ‘Blade skater’, como se apoda a la generación rebelde estadounidense que desespera a Trump, en los próximos años. Pero cometió varios errores de ejecución y cayó al bronce (219,16), que lo celebró abrazándose a Liu, la patinadora con la que es imposible llevarse mal.
GD
