Con el permiso de la Presidencia, compañeras y compañeros, la obra pública es una de las actividades esenciales del Estado, bien ejecutada crea oportunidades de empleo, dinamismo económico y principalmente justicia y bienestar social, desde arreglar una banca hasta construir un hospital, una carretera o una escuela nueva.
La obra pública es fundamental para el desarrollo de este país, además de tener un marco jurídico fuerte, eficiente y ordenado, donde se regula con precisión y transparencia los procedimientos de contratación y ejecución de obra pública, no sólo es necesario, eso es indispensable.
Por eso podríamos estar de acuerdo con este dictamen, si no fuera por los antecedentes que lo rodean, si no fuera por las evidencias documentadas de intromisión de los hijos del expresidente López Obrador en el Tren Maya y el sobrecosto de millones de pesos en su construcción.
Si no fuera porque en el sexenio pasado se reservó la información sobre el costo real de obras faraónicas de Dos Bocas y AIFA, que por cierto siguen sin ser productivas, si no fuera por los antecedentes de malos manejos en casos como SEGALMEX, donde se robaron más de 15 mil millones de pesos, si no fuera por los señalamientos abiertos del gobierno de Estados Unidos sobre complicidad de funcionarios de la 4T con el crimen organizado.
Por estas y muchas otras razones es que en el PRI no podemos estar de acuerdo con una Reforma que en lugar de cerrar los caminos a la corrupción y al clientelismo los termina por pavimentar y es que esta Reforma en lugar de transparentar los procedimientos de contratación termina por crear un sistema a modo para que el gobierno y sus funcionarios usen y destinen libremente los recursos públicos.
Para muestra, tres ejemplos. Primero, en el articulado se establece que las obras que ejecutarán las empresas productivas del Estado como PEMEX y la CFE, así como los contratos que se celebran entre dependencias del gobierno o con las entidades federativas, quedan fuera de la regulación de esta ley.
Entonces, ¿qué controles habrá para regular estos contratos que son millonarios?, ¿cómo garantizaremos que no haya un desvío de recursos?.
Segundo, se establece que las obras realizadas por las Fuerzas Armadas, Ejército y Marina tampoco serán reguladas por esta ley y casualmente, ¿cuántas obras hoy ejecutan ellas?.
Tan sólo el año pasado la Sedena tuvo un sobregasto del 29 por ciento, con 144 mil millones de pesos, que en la mayoría de los casos no sabemos cómo o dónde se gastaron, porque las obras fueron clasificadas como información reservada.
Tercero, se elimina la facultad de control de esta Cámara de Diputados para aprobar las obras asociadas a proyectos de infraestructura que requieran una inversión a largo plazo.
Es decir, ahora el Poder Ejecutivo tendrá la manga ancha para hacer negocios transeccenales y cerrar contratos por muchas décadas. Estos son sólo algunas de las inconsistencias de este dictamen.
En serio, ¿desde el oficialismo creen que esta reforma detendrá la corrupción o evitará el uso indebido de recursos públicos? Ya desde los 90 el politólogo Giovanni Sartori hablaba de la corrupción patológica, un cáncer que sabemos afecta a muchos países, de América Latina y especialmente a México, nuestro país, y principalmente que se ve impulsado por marcos jurídicos justos débiles y propensos a generar ventanas de corrupción.
Eso es lo que generará esta Reforma, una serie de grietas que proporcionarán el clientelismo, el amiguismo y el tráfico de influencias. Ahora sí, desde el gobierno la mesa estará bien, bien puesta para servirse como les gusta, con la cuchara grande.
Y como sé que el voto de ustedes, diputados del oficialismo, ya está decidido, quiero dirigirme a la ciudadanía para que tú, mexicana y mexicana que votaste por Morena, porque supuestamente iban a eliminar la corrupción, te das cuenta y te des cuenta que ahora han puesto en esta ley todo abierto para poder hacer sus negocios.
Nuevamente le dan un golpe a la transparencia ya la rendición de cuentas, para que te des cuenta por qué no hay buenos servicios en tu colonia, por qué hay apagones, por qué no sirve tu drenaje, por qué no hay agua potable, por qué las carreteras que llegan a tu comunidad o ciudad son deplorables e inseguras, por qué no hay escuelas ni hospitales nuevos ni suficientes, por qué habiendo tanto dinero y tantos impuestos no llegan a favor de la gente.
Por eso es que desde el PRI con firmeza y determinación votaremos en contra, no al desvío de recursos, no al clientelismo, no al influyentismo y no a la corrupción.
baf