Presunta fuga de monóxido de carbono de una planta de luz causó la muerte de cuatro jóvenes arquitectos en una cabaña de Jalisco

Una cabaña destinada al descanso se convirtió en el escenario de una tragedia evitable.

De acuerdo con Excelsior, la Fiscalía General del Estado de Jalisco confirmó que la muerte de cuatro jóvenes arquitectos, cuyos cuerpos fueron hallados el pasado 18 de enero en Gómez Farías, fue causada por intoxicación con monóxido de carbono.

Las autoridades descartaron una agresión directa tras exhaustivos peritajes, cerrando un caso que conmocionó a la comunidad del sur de Jalisco y que pone sobre la mesa graves riesgos en alojamientos turísticos rurales.

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¿Qué sucedió? Una cronología de la tragedia
Los cuatro amigos, Julio Enrique Zarco Vázquez (24), Patricia Jaqueline Venegas Nieves (24), Karina Jacqueline Rodríguez Arias (26) y Daisy Mariana Anguiano Larios (26), decidieron pasar un fin de semana de esparcimiento en la cabaña “Hacienda Rodríguez Anaya”, ubicada en la localidad boscosa de El Corralito.

El inmueble, a aproximadamente una hora de sus hogares en Ciudad Guzmán y Sayula, carecía de servicios convencionales y de señal telefónica.

La noche del domingo 18 de enero, alrededor de las 22:50 horas, trabajadores de la zona detectaron un fuerte olor a humo proveniente de la vivienda.

Al acercarse, observaron que el humo salía de una planta de luz que funcionaba con gasolina, instalada dentro de una bodega conectada al resto de la cabaña.

Alertaron a las autoridades, quienes al ingresar encontraron los cuatro cuerpos sin vida.

La causa oficial: un gas silencioso y letal
Inicialmente se manejaron varias hipótesis, pero la investigación forense ofreció una respuesta concluyente. El Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) realizó inspecciones técnicas, análisis ambientales y necropsias.

Los resultados fueron determinantes: intoxicación aguda por monóxido de carbono.

Este gas, incoloro, inodoro y altamente tóxico, se habría acumulado en la cabaña al propagarse desde la bodega mal ventilada donde operaba la planta, intoxicando a los jóvenes mientras dormían o descansaban.

¿Quiénes eran las víctimas?
Según El Heraldo de México y TV Azteca, los cuatro jóvenes compartían una amistad cercana y una profesión. Todos eran arquitectos, formándose o egresados del Colegio de Arquitectos del Sur del Estado de Jalisco.

Julio Enrique y Patricia mantenían una relación sentimental. Karina y Daisy completaban el grupo de amigos unidos por sus estudios y origen en la región.

Su pérdida ha dejado un profundo vacío en sus comunidades y en el gremio profesional.

La advertencia: un riesgo latente en espacios turísticos alternativos
Las autoridades han sido enfáticas en las recomendaciones de seguridad tras este caso. La tragedia subraya un peligro recurrente en cabañas, casas rurales o cualquier espacio que dependa de plantas de energía a combustión (gasolina, diésel, gas) sin las medidas de seguridad adecuadas.

El monóxido de carbono se produce cuando estos equipos no tienen una combustión completa o están en espacios cerrados.

Este caso pone en foco la necesidad de implementar medidas de seguridad estrictas; la verificación de las condiciones de seguridad, especialmente respecto a la generación de energía y la ventilación, no es un detalle menor, es una medida que puede marcar la diferencia entre un recuerdo agradable y una fatalidad.

GD

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