¿Estás tomando antibióticos?; esto dice Salud sobre la vacuna contra el sarampión

De acuerdo con los lineamientos emitidos por la Secretaría de Salud, la administración de antibióticos no constituye una contraindicación para la aplicación de la vacuna.

Esta aclaración es fundamental para evitar el retraso en los esquemas de inmunización, especialmente en un contexto donde la cobertura global es prioritaria para prevenir brotes.

Interacción biológica entre antibióticos y vacunas virales
La preocupación ciudadana reside en la creencia de que los antibióticos pueden anular el efecto de la vacuna o generar reacciones adversas. Sin embargo, según la World Health Organization (WHO), los antibióticos están destinados exclusivamente a combatir infecciones bacterianas y no interfieren con la respuesta inmunitaria que genera una vacuna de virus vivos atenuados, como es el caso de la protección contra el sarampión, la rubéola y la parotiditis (SRP). La interacción farmacológica es nula debido a que actúan en mecanismos biológicos distintos.

Por otro lado, especialistas de la Mayo Clinic señalan que el factor determinante para postergar una vacunación no es el medicamento en sí, sino el estado general de salud del paciente.

Si una persona presenta una enfermedad aguda con fiebre elevada (superior a los 38.5°C), se recomienda esperar a la recuperación total para evitar confundir los síntomas de la enfermedad con posibles efectos secundarios de la dosis.

En casos de infecciones leves, como un resfriado común o una infección urinaria controlada, la inmunización procede sin inconvenientes.

Recomendaciones médicas y precauciones adicionales
La seguridad del paciente es el eje de los protocolos de vacunación. De acuerdo con el Centers for Disease Control and Prevention (CDC), es imperativo que el personal de salud realice una breve entrevista previa a la aplicación. En este sentido, se establece que solo aquellos pacientes que reciben tratamientos inmunosupresores (como quimioterapia o dosis altas de esteroides) deben consultar a su especialista, ya que en esos casos la respuesta del sistema inmunitario sí se ve comprometida.

Es relevante mencionar que la vigilancia sanitaria se extiende también a otras áreas de la medicina preventiva. Por ejemplo, la American Veterinary Medical Association (AVMA) enfatiza que, al igual que en los humanos, la prevención es la clave contra patógenos agresivos; según la AVMA, la panleucopenia felina es una enfermedad viral muy contagiosa que requiere esquemas de vacunación estrictos, independientemente de otros tratamientos de soporte que reciba el animal, lo que refuerza la importancia universal de las vacunas en la salud pública y animal.

GD

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