Un nuevo estudio del Instituto Karolinska (Suecia) y publicado en Kidney International ha descubierto que anomalías sutiles en la función de los riñones, incluso consideradas normales, pueden ayudar a identificar a las personas con riesgo de desarrollar enfermedad renal crónica.
Esto se ha logrado gracias a una herramienta web que podría facilitar la detección temprana y, por consiguiente, la prevención primaria. La enfermedad renal crónica es un problema de salud mundial que afecta a entre el 10% y 15% de los adultos en todo el mundo, y se espera que se convierta en una de las cinco principales causas de años de vida perdidos para 2040.
En profundidad
Hasta ahora, al no existir programas de detección eficaces, los pacientes reciben un diagnóstico tarde, cuando ya se ha perdido más de la mitad de su función renal. En esta nueva investigación, se han construido distribuciones poblacionales para la tasa de filtración glomerular estimada (TFGe), la medida más utilizada para evaluar la función renal. El objetivo es ayudar a los médicos a identificar a las personas de riesgo, lo que permite una acción preventiva temprana.
Este método se inspira en las tablas de crecimiento y peso que se utilizan en pediatría, y que ayudan a los médicos a identificar a los niños con riesgo de obesidad o crecimiento insuficiente, según explica Yuanhang Yang, primer autor del estudio e investigador postdoctoral en el Departamento de Ciencias Clínicas y Educación del Instituto Karolinska.
Los científicos han puesto los gráficos de distribución de eGFR a disposición de los profesionales de la salud y han desarrollado una calculadora basada en la web, desarrollada por el estudiante de doctorado Antoine Creon, que puede ayudar a evaluar cómo se compara el eGFR de un paciente con las normas de la población para su edad.
El estudio
En esta investigación se incluyó a más de 1,1 millones de adultos de la región de Estocolmo (Suecia), es decir, aproximadamente el 80% de la población de entre 40 y 100 años. En total, se utilizaron casi siete millones de pruebas de TFGe realizadas entre 206 y 2021 para construir distribuciones específicas por edad y sexo.
Las desviaciones de la mediana TFGe para la edad y el sexo se asocian con peores resultados. Las personas con una TFGe inferior al percentil 25 presentaron un riesgo significativamente mayor de desarrollar insuficiencia renal que requiriera diálisis o trasplante. La mortalidad también mostró una relación en forma de U: tanto los extremos de los percentiles bajos como los altos se vincularon con un mayor riesgo de muerte.
Este estudio también demuestra que todavía falta concienciación en la atención médica, ya que solo una cuarta parte de las personas con un percentil inferior a 25 se había realizado pruebas adicionales de albúmina urinaria, importante para detectar daño renal temprano.
El estudio forma parte del proyecto SCREAM y ha sido financiado por el Consejo Sueco de Investigación, la Fundación Sueca de Cardiología y Pulmón, la Región de Estocolmo y la Fundación Sueca del Riñón, entre otros.
GD
