En un mundo cada vez más digitalizado, donde los vínculos humanos parecen diluirse tras el brillo de una pantalla, el Papa Francisco hizo un llamado urgente a reconsiderar nuestra relación con la tecnología.
“Pasamos más tiempo con el celular que con la gente algo no funciona”, afirmó el pontífice en su videomensaje con la intención de oración para el mes de abril de 2025.
El mensaje, difundido a través de la Red Mundial de Oración del Papa, invitó a reflexionar sobre la forma en que la tecnología influye en nuestras vidas cotidianas y en nuestras relaciones más profundas. “La pantalla nos hace olvidar que detrás hay personas reales que respiran, ríen y lloran”, expresó el sumo pontífice, con la claridad y sencillez que caracteriza sus intervenciones públicas.
Lejos de rechazar el progreso tecnológico, el Papa subrayó que éste es fruto de la inteligencia que Dios ha dado al ser humano.
Sin embargo, advirtió que su uso debe estar guiado por principios éticos, y no por intereses que fomenten la exclusión o el individualismo. “La tecnología no puede beneficiar sólo a unos pocos mientras otros quedan excluidos”, afirmó.
El mensaje del Papa no es una condena, sino una orientación. Un recordatorio de que los avances tecnológicos deben estar al servicio del bien común.
“Tenemos que usar la tecnología para unir, no para dividir; para ayudar a los pobres, mejorar la vida de los enfermos y de las personas con capacidades diferentes; para cuidar de nuestra casa común”.
En la era de la inteligencia artificial, los algoritmos y la hiperconectividad, el desafío más profundo parece ser redescubrir el valor de lo simple: una conversación cara a cara, una mirada, un gesto de empatía. “Cuando nos miramos a los ojos”, aseguró el sumo pontífice, “descubrimos lo que realmente importa: que somos hermanos, hermanas, hijos del mismo Padre”.
El Papa concluyó su mensaje con una oración por el uso responsable de las tecnologías: que no reemplacen las relaciones humanas, que respeten la dignidad de las personas y que contribuyan a enfrentar las crisis de nuestro tiempo.
baf