El Aeropuerto Internacional de la Ciudad de M茅xico (AICM) se convirti贸 este jueves en el escenario de un intenso pulso entre la autoridad federal y la econom铆a de plataforma. La Guardia Nacional (GN) puso en marcha un operativo estrat茅gico dise帽ado para inhibir la operaci贸n de transporte “irregular”, impactando directamente a conductores de aplicaciones como Uber, Didi y Cabify. A pesar del despliegue de uniformados en las Terminales 1 y 2, la demanda de los usuarios super贸 la capacidad de vigilancia, generando escenas donde los viajeros tuvieron que “torear” los filtros oficiales para abordar sus veh铆culos contratados.
El conflicto central radica en la interpretaci贸n legal de la zona federal. Mientras los conductores argumentan contar con una suspensi贸n definitiva otorgada por un juez federal para evitar detenciones, las autoridades de la Secretar铆a de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SICT) sostienen que dicho recurso no otorga un permiso de operaci贸n. La justicia administrativa aclar贸 que la suspensi贸n solo previene arrestos arbitrarios, pero no exime a las plataformas de cumplir con las leyes de autotransporte federal, las cuales exigen una concesi贸n espec铆fica para recoger pasaje en las instalaciones aeroportuarias.
Para los usuarios, la controversia tiene un trasfondo estrictamente econ贸mico. Testimonios recogidos en las terminales se帽alan que los servicios por aplicaci贸n ofrecen tarifas hasta un 60% m谩s bajas que los taxis autorizados. Pasajeros procedentes de estados como Chiapas y Campeche manifestaron su inconformidad, argumentando que restringir la competencia atenta contra la libertad de elecci贸n y afecta el bolsillo de quienes no pueden costear los precios de los sitios oficiales. Mientras la GN intenta aplicar multas, los conductores de plataforma buscan puntos de encuentro cercanos fuera del acceso principal, manteniendo una operatividad que, aunque bajo asedio, se resiste a desaparecer ante la preferencia del mercado.
