En una entrevista que se extendió por más de una hora en el programa Miro de Atrás, conducido por Nahuel ‘Patón’ Guzmán y Gonzalo Iglesias, Lionel Messi dejó una de esas frases que descolocan por su honestidad: “En momentos me he sentido un ignorante”.
Habló de fútbol, de goles, de títulos, experiencias y récords. Pero también, La Pulga, habló de educación. De lo que no hizo. De lo que le faltó. Y, sobre todo, de lo que hoy intenta enseñarles a sus hijos.
Lionel Messi, la primera escuela en Rosario y el final en Barcelona
Messi recordó su paso por el colegio con una mezcla de nostalgia y autocrítica. “Terminé la escuela en Barcelona. Yo hice primer año en Argentina y después seguí en España. Un desastre, yo ya sabía que me iba”, contó.
En Rosario iba al Comercial 5, sobre Uriburu entre 1° de Mayo y Juan Manuel de Rosas. Caminaba hasta el colegio. Llegaba tarde. Vivía con la certeza de que su destino estaba en otra parte. El fútbol ya marcaba el rumbo.
Cuando se mudó a España, completó sus estudios junto a los chicos de La Masía, la residencia formativa del Barcelona. Allí terminó la secundaria mientras su carrera despegaba de manera irreversible.
El arrepentimiento de Messi que no tiene que ver con una final
“Yo me arrepiento de muchísimas cosas y eso les digo a mis hijos. Tener una buena educación, estar preparado, es clave”.
En un mundo donde su nombre es sinónimo de talento natural y disciplina deportiva, Messi puso el foco en algo menos visible: la preparación académica. Reconoció que no haber aprendido inglés de chico fue un problema real.
“Viví situaciones de estar con personalidades increíbles y no podía hablar. Pensé siempre: ‘Qué boludo, cómo perdí el tiempo'”.
El fútbol también educa, pero no alcanza
Messi no reniega del camino recorrido. Todo lo contrario. “El fútbol es una forma de vivir, eso lo entiendo. Te da valores, vínculos para toda la vida, conocer lugares. Pudimos hacer todo y llegamos a lo máximo, pero en el camino hay muchas experiencias y aprendizajes”.
“El fútbol te educa. Yo les digo de todos modos a mis hijos que aprovechen. A mí nunca me faltó nada, pero ellos tienen otra situación, por supuesto. Otra posibilidad. Cuando uno es chico, no se da cuenta”.
La imagen pública de Messi suele estar asociada a la excelencia: campeón del mundo, múltiples Balones de Oro, líder silencioso. Sin embargo, en esta charla mostró una vulnerabilidad poco habitual.
“En momentos me he sentido un ignorante”. No es una frase menor. Es el reconocimiento de que el éxito profesional no cubre todos los vacíos. Que el talento no sustituye la formación integral.
Su mensaje, más que una autocrítica, es una advertencia constructiva para las nuevas generaciones: el talento puede abrir puertas, pero la educación permite atravesarlas con seguridad.
GD
