30 de agosto 2025

Ante el uso de la Inteligencia Artificial (IA) en la educación, las instituciones, organismos internacionales y academia deben analizar el impacto en la salud mental de los alumnos, en el aprendizaje, en las emociones y la protección de sus datos personales, señalaron especialistas durante un foro en el tema.
El representante de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) en México, Andrés Morales, destacó que la IA en las aulas puede tener un impacto muy grande en salud mental, en la privacidad y amplificar sesgos, aumentar brechas con desigualdad de acceso y debilitar habilidades esenciales, como el pensamiento crítico, la creatividad y la conexión humana.
Menciono que el uso de la IA como una herramienta para amplificar el conocimiento, no para sustituirlo, pues se deben formar a las nuevas generaciones en habilidades para resolver problemas con pensamiento crítico y construir relaciones humanas; y hacer más investigación para tener mayor evidencia sobre los impactos en el aprendizaje, en la capacidad cognitiva, en la salud mental y en las emociones.
Pero también hay oportunidades como crear modelos para identificar con mayor precisión los riesgos de deserción escolar, reducir la carga administrativa de docentes, hacer seguimiento a trayectorias formativas, crear materiales educativos adaptados a las necesidades de cada estudiante y fomentar cuestionamiento y reflexión.
Propuso cuatro líneas de acción que deben de seguirse para mejorar la convivencia con las nuevas herramientas digitales: diseñar una estrategia nacional para el uso ético y humanista de la IA en la educación y que cada escuela y universidad desarrolle su propia hoja de ruta con enfoque de derechos; fortalecer la alfabetización digital y algorítmica de docentes y estudiantes para que comprendan cómo funciona la herramienta, sus límites y sus implicaciones.
JZ