El resfriado es tan común que se calcula que al menos dos o tres veces al año habrá que aceptar el moqueo y congestión nasal, fiebre y el picor en la garganta. A diferencia de otros males respiratorios como el Covid-19, esta enfermedad no es causada por uno sino por más de 200 virus diferentes y a pesar de que no es mortal, no tiene cura.
Si bien la recomendación principal para sobrellevar los síntomas es descanso y un poco de paciencia, hay algunas técnicas que pueden ayudar a combatir el malestar, entre ellas, los lavados nasales.
¿Qué son los lavados nasales?
Existen un sin fin de recomendaciones para atender el resfriado, algunas más populares que otras, no obstante, sólo algunas cuentan con respaldo científico, como es el caso de los lavados (también conocidos como irrigaciones nasales), una práctica antiquísima que sobrevivió a lo largo de años.
A grandes rasgos, consiste en bañar la cavidad nasal con agua salada. Rastrear su origen resulta complejo debido a que más de una cultura ha hecho uso de ella de maneras diversas, con artefactos y objetivos distintos. En la antigua India fue utilizada como parte del Ayurveda (un sistema medicinal originado hace más de 40 mil años) como una práctica espiritual e higiénica.
En Grecia y Roma eran comunes los lavados con uso de jeringas para acceder a zonas de difícil acceso, incluidas las fosas nasales. Su aplicación no fue tan popular durante la Edad Media y la Edad Oscura, periodo en el que los senos paranasales se denominaban “la cloaca del cerebro”, según el recuento realizado por A. Fandino y R. Douglas en su estudio A historical review of the evolution of nasal lavage systems.
No fue hasta el siglo XIX que las posibilidades de los lavados nasales se popularizaron y extendieron en el ámbito científico, incluso se crearon sofisticadas máquinas destinadas a está labor. A la par Armand Trousseau, eminente profesor de la época planteó en la afamada revista The Boston Medical and Surgical Journal que, como parte del tratamiento de la ozaena, una enfermedad nasal crónica, había que realizar lavados nasales con jeringas.
Hoy en día se pueden utilizar desde atomizadores hasta artefactos de cerámica parecidos a teteras conocidos como neti pots.
¿Por qué es uno de los mejores remedios para curar rápidamente un resfriado?
Diversos estudios han corroborado la eficacia de este remedio que incluso parece tener resultados superiores a los de algunos medicamentos de venta libre utilizados para tratar enfermedades en vías respiratorias.
Científicos de la Universidad de Wisconsin realizaron 5 estudios clínicos enfocados en el uso de la irrigación nasal en pacientes con sinusitis crónica, una inflamación persistente en los senos paranasales que dificulta la respiración, así como rinitis alérgica.
Los resultados, sumados a la literatura previa permitieron concluir que este método “es un tratamiento complementario eficaz para los síntomas sinusales crónicos y también podría ser eficaz como tratamiento complementario para los síntomas de otras afecciones de las vías respiratorias”, como por ejemplo, la infección aguda de las vías respiratorias superiores (resfriado común), la sinusitis aguda y la rinitis alérgica.
En febrero de 2024 un grupo de especialistas franceses evaluó la eficacia del lavado nasal con agua de mar en los síntomas por Covid-19. Quienes la utilizaron de forma cotidiana mostraron una mejoría temprana en comparación con aquellos pacientes que no, incluso en los casos con síntomas más graves.
Seis meses después, la revista The Lancet publicó los resultados de un seguimiento realizado en más de 13 mil personas durante tres años. Determinó que el consejo de usar spray nasal redujo la duración de la enfermedad así como el uso de antibióticos en el caso de pacientes que presentaron enfermedades respiratorias.
Los efectos positivos también se han documentado durante la infancia, “quizás el mayor obstáculo para la recomendación rutinaria de lavado nasal con solución salina en niños es la suposición, tanto de padres como de médicos, de que los niños no la tolerarán”, se le en un artículo publicado en la Revista Internacional de Otorrinolaringología Pediátrica de 2012. No obstante, en el mismo se concluyó que los 61 niños respondieron bien al tratamiento independientemente de su edad.
¿Cómo se realiza un lavado nasal?
La irrigación nasal tiene efectos positivos debido a que elimina la obstrucción respiratoria a través de la solución que diluye la mucosidad, eliminando patógenos, alérgenos (como el polen o el polvo) y otros residuos, además, reduce la inflamación en la zona.
Sin virus, bacterias o detonantes de alergia en las fosas nasales síntomas como la congestión o moqueo, estornudos, picazón y la dificultad para respirar desaparecen.
Existen diferentes formas de realizarla, todo depende del artefacto que se tenga a la mano como por ejemplo: neti pots, botellas exprimibles o flexibles, jeringas de pera, envases con aplicadores especiales, aparatos de agua pulsada o soluciones salinas precargadas.
La Administración de Alimentos y Medicamentos de Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) recomienda que, en caso de hacer uso de está técnica, lo más importante es utilizar únicamente agua destilada, estéril o previamente hervida (durante al menos 3 o 5 minutos).
Estos agentes pueden representar un riesgo para la salud debido a que pueden sobrevivir en las fosas nasales y provocar infecciones potencialmente graves.
Para preparar la solución en casa, Cleveland Clinic recomienda mezclar una o dos tazas de agua con ½ a ¼ de cucharadita de sal no yodada (se debe evitar la sal de mesa). Una vez disuelta, hay que verter la solución.
El siguiente paso es, inclinar la cabeza frente al lavabo y colocarla hacia un lado con la frente y el mentón aproximadamente nivelados para evitar que el líquido fluya hacia su boca.
Respirando por la boca abierta, hay que insertar el pico del recipiente lleno de solución salina en la fosa nasal superior para que el líquido drene por la fosa nasal inferior. Hay que repetir el procedimiento del otro lado. Al concluir lo recomendable es sonarse la nariz para eliminar cualquier resto de la solución o mucosidad.
Aunque en general es considerada una práctica segura, no todos son candidatos a realizarla. Tal es el caso de quienes:
Tienen presión en uno o ambos oídos
Hay una fosa nasal completamente bloqueada
Se han sometido a una cirugía recientes en los oídos o los senos paranasales
Presentan una infección de oído.
GD
