El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, ordenó la salida anticipada de Nueva York del ministro de Relaciones Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, y de la delegación iraní que permanecía en la ciudad tras la Asamblea General de Naciones Unidas.
La decisión ocurrió después de que las conversaciones indirectas entre Washington y Teherán registraran avances limitados en temas relacionados con el estrecho de Ormuz, el programa nuclear iraní y otros asuntos regionales.
De acuerdo con funcionarios estadounidenses, Rubio consideró que la delegación iraní había permanecido más tiempo del previsto en Estados Unidos y ordenó su salida después de que las reuniones no produjeran los resultados esperados.
Las conversaciones habían sido mediadas por Catar y buscaban abrir una vía de diálogo en medio de las tensiones entre ambos países.
Sin embargo, la representación iraní rechazó la versión estadounidense de que Araghchi y su delegación fueron expulsados. La misión iraní ante Naciones Unidas aseguró que el regreso estaba programado con anticipación y que el calendario había sido comunicado al Departamento de Estado desde septiembre.
La salida se produce mientras continúan las diferencias entre Washington y Teherán sobre el estrecho de Ormuz, una zona estratégica para el transporte internacional de petróleo, así como sobre el programa nuclear iraní.
El episodio refleja las dificultades para mantener las negociaciones entre ambos gobiernos, pese a los esfuerzos diplomáticos desarrollados durante la Asamblea General de la ONU.
JP


