El tráfico de drogas y el control territorial fueron la semilla, pero el cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) está lejos de ser una organización criminal sólo dedicada al trasiego de estupefacientes, la extorsión y el sicariato. Con un esquema de franquicias, el imperio de Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, se extiende a actividades que van desde la comercialización de minerales hasta los servicios de esparcimiento que se mezclan con la “economía formal”.
De acuerdo con documentos del Tesoro estadunidense e información de la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF), este cártel consolidó un esquema de lavado de dinero convertido en inversiones turísticas, restauranteras, inmobiliarias, mineras, agrícolas y financieras, entre otras. Apenas en 2018 se señalaron sus conexiones con promotores de palenques y ferias.
Con base sólo en las sanciones emitidas por las agencias del Tesoro –la Oficina de Control de Bienes Extranjeros (OFAC, por sus siglas en inglés) y la Red de Control de Delitos Financieros (FinCEN, por sus siglas en inglés)–, difundidas en comunicados de prensa, en la década reciente al menos 109 empresas han sido sancionadas por sus vínculos con el CJNG.
Y en México, hasta 2023, la UIF de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó, vía transparencia, que mantenía bloqueadas las cuentas de 199 empresas vinculadas al CJNG, las cuales incluyen farmacéuticas, empresas distribuidoras de autos, inmobiliarias, constructoras, servicios financieros y tequileras.
Gran parte de esas cuentas bloqueadas provienen de la operación Agave Azul, anunciada en 2020, en la que se congelaron mil 939 cuentas bancarias, pertenecientes a mil 770 personas físicas, 167 empresas y dos fideicomisos (bit.ly/473yA4v), y que se rastreaban hasta la Ciudad de México, Michoacán, Baja California, Nayarit, Sinaloa, Colima, León y Querétaro.
Tres años después de esa operación, que tocaba la médula financiera del CJNG en al menos ocho estados del país, la UIF informó en documentos de transparencia que se mantenían congeladas las cuentas de mil 478 objetivos (mil 313 personas y 163 empresas), con mil 47 millones 612 mil 648.93 pesos en ellas.
Infiltración de “industrias legítimas”
Más allá de la mayor participación del CJNG en “actividades no relacionadas con el narcotráfico, como el robo de gasolina, las extorsiones y los fraudes inmobiliarios”, para diversificar las fuentes de ingresos del narco y proteger sus activos frente a alguna incautación, en su más reciente Evaluación Nacional la Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA, por sus siglas en inglés) destacó la creciente “infiltración en industrias legítimas”.
El negocio más rentable para el CJNG no deja de ser el tráfico de drogas, pero, dada su naturaleza, las cifras terminan en estimaciones. De acuerdo con la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (Unodc, por sus siglas en inglés), en su Informe Mundial sobre las Drogas más reciente, los flujos financieros por el tráfico de cocaína, heroína y metanfetamina promediaron 12 mil 100 millones de dólares por año en México.
Y, más allá de estimaciones, sólo en 2024 FinCEN identificó aproximadamente mil 400 millones de dólares en transacciones sospechosas ligadas a la cadena de suministro de fentanilo, en la que el CJNG es señalado por tener una participación importante.
En lo que hace al contrabando de combustible (también llamado huachicol fiscal), la segunda actividad que más recursos genera a los cárteles de la droga, las agencias estadunidenses han señalado que en cada operación se mueven alrededor de 5 mil millones de dólares y que las ganancias para los integrantes del crimen organizado que operan en ellas alcanzan los 5 millones de dólares.
Ya en una suerte de mezcla con la “economía formal”, el gobierno de Estados Unidos reportó que entre 2019 y 2024 más de 6 mil estadunidenses perdieron 350 millones de dólares al verse entrampados en complejos turísticos promovidos por la organización, debido a fraudes de tiempo compartido, sobre todo en desarrollos ubicados en Puerto Vallarta y destinos turísticos aledaños.
Desde julio de 2024, FinCEN alertó sobre estos esquemas de fraude en tiempos compartidos –que implican el derecho de usar un espacio vacacional de manera recurrente–, y las sanciones acumuladas han salpicado a agencias turísticas, centros comerciales, empresas de publicidad, desarrollos residenciales, inmobiliarias, gasolineras y restaurantes, sobre todo en destinos turísticos de Jalisco y Nayarit.
En lo que hace a los minerales, la Unodc consigna sólo un caso: el CJNG orquestó “una sofisticada y muy rentable operación de contrabando de mercurio”. Entre 2019 y 2025 envió alrededor de 200 toneladas de este mineral, extraído en Querétaro, a diversos países, entre ellos Perú, Colombia y Bolivia, para usarse en minería ilegal de oro, lo que le ha reportado ingresos estimados en 8 mil millones de dólares.
La Unodc consigna que el cártel no sólo controla y explota minas, sino que logró mover el mercurio haciéndolo pasar por materiales de construcción o piedras decorativas, a través de una laxa regulación en los despachos aduanales; y es que tanto el contrabando de combustible como el de minerales pasan por el control de infraestructura clave.
Según las agencias estadunidenses, el CJNG mantiene operaciones en el puerto de Manzanillo, el más grande de México. Y no deja de disputarse el de Lázaro Cárdenas con la Nueva familia michoacana, debido a la importancia de este último para la importación de precursores químicos provenientes de China, reportó la DEA.
Además de la infraestructura física, está la financiera, que también opera a nivel trasnacional. Según los organismos internacionales, el brazo financiero del CJNG, Los Cuinis, ha perfeccionado el uso de redes chinas de lavado de dinero, plataformas de intercambio de criptomonedas, contrabando de grandes cantidades de efectivo y el comercio exterior para lavar el dinero del tráfico de drogas.
La DEA identifica al CJNG como un sistema de franquicias cuyos grupos adoptan el nombre del cártel en relaciones mutuamente beneficiosas, es decir, como una especie de permiso para ocupar “la marca”. Según la misma agencia, el cártel, hasta el domingo liderado por El Mencho, cuenta con 18 mil 800 integrantes, tiene conexiones operativas en 40 países, en casi las 50 entidades de Estados Unidos y también en la mayor parte de México.
Sin embargo, el dato que más da cuenta de su extensión es que, mientras el cártel de Sinaloa tiene presencia en más de 100 municipios de México, el CJNG se extiende a 350. En esa dispersión hace alianzas con grupos locales, como el cártel de Tijuana y el de la Unión Tepito en la Ciudad de México.
En este punto, la DEA sostiene que, dada la estructura de este cártel y el volumen de negocios que maneja, “es poco probable que incluso la neutralización de sus líderes disminuya significativamente las capacidades operativas de la organización”.
JZ
