Murió el legendario Robert Duvall, recordado por sus personajes en el ‘El Padrino’ y ‘Apocalipsis ahora’

El actor Robert Duvall, recordado por sus papeles en los clásicos El Padrino y Apocalipsis ahora, murió a los 95 años, informó su esposa este lunes.

“Ayer dije adiós a mi amado esposo, queridísimo amigo, y uno de los mayores actores de nuestro tiempo. Bob falleció en paz en su hogar”, declaró su esposa Luciana Duvall en un comunicado.

Nacido en San Diego, California, Duvall obtuvo su primera de varias nominaciones al Óscar en 1973 por su papel secundario en El Padrino. Posteriormente, recibió nominaciones por sus actuaciones en Apocalipsis ahora , El gran Santini , El apóstol , Acción civil y El juez . En 1984, ganó el premio al mejor actor por su actuación en el drama western Tender Mercies.

Imagen Ap

Duvall, hijo de un almirante de la Marina y una actriz aficionada, creció en Anépolis, en el estado de Maryland. Tras graduarse en el Principia College de Illinois y servir en el Ejército de Estados Unidos, se ⁠trasladó a Nueva York, ​donde compartió piso con Dustin Hoffman y entabló amistad con Gene Hackman cuando ⁠los tres eran estudiantes de teatro en apuros.

Después de trabajar en diversos programas de televisión, Duvall causó una gran impresión con pequeños papeles, como su primero en el cine, el del misterioso recluso Boo Radley en Matar a un ruiseñor.

Duvall consiguió el papel por sugerencia del ‌guionista de la película, ‌Horton Foote, a quien le había gustado el trabajo de Duvall en una de sus obras de teatro.

Foote escribió más tarde El precio de la felicidad, una película de 1983 por la que Duvall ganó el Óscar al mejor actor por su interpretación de ​un cantante de country acabado.

Quizás el papel más memorable de Duvall fue en la épica película de ​Frances Ford Coppola sobre Vietnam de 1979, Apocalypse ​Now, en la que interpretó al excéntrico teniente coronel Bill Kilgore, obsesionado con el ‌surf.

Duvall solo tuvo unos minutos de pantalla, pero casi se robó la película cuando su personaje se pavoneaba por el campo de batalla tras un ataque exitoso y proclamaba con exuberancia: “Me encanta el olor del napalm por la mañana”.

GD

leave a reply