La peor tragedia ferroviaria de la última década en España ha dejado al menos 39 fallecidos y más de 150 heridos tras el choque de dos trenes de alta velocidad en el sur del país.
Las autoridades creen que la cifra de víctimas mortales podría aumentar porque se teme que siga habiendo cuerpos atrapados en los vagones.
El presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, ha decretado tres días de luto oficial y ha prometido esclarecer las causas del accidente.
El siniestro, que tuvo lugar en la tarde de este domingo a la altura de Adamuz, en la provincia andaluza de Córdoba, ha sacudido el país por la magnitud de la catástrofe.
Pero también ha dejado numerosos interrogantes ya que el siniestro se produjo en una recta, en un tramo de vía que había sido reparado recientemente y con trenes nuevos que acababan de ser revisados.
España ha realizado grandes inversiones en las últimas décadas en el transporte ferroviario, y cuenta con la red de alta velocidad más extensa de Europa y la segunda del mundo, tras China.
El choque se produjo a las 19:45 (18:45 GMT) del domingo, cuando los tres últimos vagones de un tren de la compañía Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarrilaron, chocando con un tren del servicio Alvia de la empresa estatal Renfe, que circulaba por la vía contigua en sentido inverso.
El impacto provocó que los dos primeros vagones del tren estatal, que realizaba el trayecto Madrid-Huelva, también descarrilaran y cayeran por un terraplén de unos cuatro metros de profundidad, lo que está dificultando las tareas de rescate.
En el tren de Iryo viajaban unas 300 personas, mientras que el tren de Renfe llevaba 184 pasajeros a bordo.
El accidente se produjo en una recta, cuando los trenes viajaban a 200 kilómetros por hora, por lo que el impacto fue brutal.
Los vagones que chocaron acabaron convertidos en amasijos de hierros, una prisión mortal para sus pasajeros.
El jefe de bomberos de Córdoba, Francisco Carmona, expresó al canal público español RTVE: “Hemos tenido que sacar a un muerto para poder llegar a alguien con vida. Es un trabajo duro y delicado”.
Las imágenes del lugar del siniestro muestran los vagones seccionados, algunos hundidos como si estuvieran hechos de papel, y trozos de los trenes dispersos a lo largo de cientos de metros.
La conexión ferroviaria de alta velocidad entre Andalucía y Madrid quedó suspendida, y el ministro de Transportes señaló que las incidencias en el tráfico pueden durar semanas.
Las autoridades españolas han informado de 39 fallecidos y 112 heridos que fueron llevados a diferentes hospitales de la región.
Hasta el momento 48 personas siguen ingresadas, 12 de ellas en cuidados intensivos, según la Agencia de Emergencias de Andalucía. Cinco de los hospitalizados son niños, uno de ellos en estado muy grave.
Entre los fallecidos se encuentra el conductor del tren Alvia, de 28 años, que salió despedido por el cristal tras el impacto.
Algunos de los fallecidos “son difícilmente reconocibles y, por tanto, difícilmente identificables y se necesita una prueba de ADN”, ha dicho el presidente andaluz, Juanma Moreno Bonilla.
Según informó el ministro de Transportes, Óscar Puente, el impacto fue “terrible”, y la cifra de fallecidos “no es definitiva”.
Las autoridades regionales y nacionales han habilitado asimismo en las estaciones afectadas puntos de información para los familiares, que en la noche del domingo acudían angustiados en busca de información sobre sus seres queridos
También se ha activado un grupo de Asistencia Psicológica en Madrid, Córdoba, Huelva y Sevilla para atender a víctimas y familiares.
“Hoy es un día de inmenso dolor. Toda tragedia exige dos cosas: unidad en el dolor, unidad en la respuesta. El Estado ha actuado unido, coordinado, con lealtad”, dijo el presidente del gobierno español, Pedro Sánchez, en unas declaraciones a la prensa en Adamuz a primera hora de la tarde de este lunes.
Sánchez también señaló que “todos nos preguntamos cómo ha sido posible, qué ha sucedido. El tiempo y el trabajo de los técnicos nos darán la respuesta. Vamos a dar con la verdad, cuando conozcamos la respuesta con absoluta transparencia lo pondremos en conocimiento de los ciudadanos”, dijo el mandatario.
La tragedia ha desconcertado tanto a las compañías ferroviarias como al Ministerio de Transportes, ya que se produjo en una recta, con trenes nuevos y revisados.
Las autoridades han pedido no especular sobre los posibles motivos que causaron el siniestro.
El ministro, Óscar Puente, describió el accidente como “tremendamente extraño”, según declaró a los periodistas en una rueda de prensa pasada la medianoche.
Según Puente, “el tren Iryo era prácticamente nuevo, con una antigüedad que no llega a los cuatro años, y que la vía está completamente renovada, tras una inversión de 700 millones de euros. En ese tramo, los trabajos concluyeron el pasado mes de mayo”.
Los trenes circulaban a unos 200km/h en un tramo en el que se pueden alcanzar los 250km/, por lo que el exceso de velocidad no parece tampoco, por el momento, ser la causa del accidente, según los expertos.
El fallo humano también fue descartado por el presidente de la empresa pública ferroviaria Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ya que, según explicó, el sistema corrige las decisiones erróneas, y apuntó a “alguna cuestión del material móvil de Iryo o de la infraestructura”.
En declaraciones a la cadena SER, Fernández Heredia, explicó que “al parecer el intervalo de tiempo entre un tren y otro que se cruzaban en sentido contrario ha sido de 20 segundos”.
Indicó que, aunque hay un sistema de seguridad que hace que “cuando un obstáculo está en la vía, se bloquea el surco e impide la circulación y ordena el frenado de emergencia al tren”, el tiempo transcurrido imposibilitó que el mecanismo actuara.
Fernández Heredia también ha dicho que no se puede concluir que el tren Alvia de la empresa Renfe que también descarriló hubiera impactado con los vagones del tren de la compañía Iryo.
El responsable de Renfe afirmó que las causas del siniestro tardarán días en conocerse, aunque otros funcionarios hablan de meses.
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) está a cargo de las indagaciones, recopilando toda la información de los operadores y empresas ferroviarias.
Según la empresa Iryo, el tren descarrilado había sido revisado el pasado 15 de enero y era prácticamente nuevo, ya que fue fabricado en 2022.
JZ
