El hundimiento de Ciudad de México va en aumento debido a las recientes inundandaciones

30 de agosto 2025

El Valle de México se hunde a una velocidad de hasta 30 centímetros por año, un fenómeno impulsado por la extracción desmedida de agua subterránea y su pasado lacustre, que empeora el riesgo de encharcamientos en el centro y oriente.

La temporada d lluvias ha dejado al descubierto la vulnerabilidad de la capital a las inundaciones. Las imágenes de avenidas convertidas en arroyos, coches sumergidos y transporte público colapsado han reavivado el debate sobre los factores que ponen en jaque a una megalópolis de más de 20 millones de habitantes cada que las lluvias alcanzan su máximo durante el verano. Además de la crisis climática y los fenómenos extremos que trae consigo, el deficiente sistema de drenaje y el crecimiento desmedido de la capital, el hundimiento acelerado de la ciudad juega un papel decisivo en las zonas con mayor riesgo de sufrir inundaciones y pérdidas.

Darío Solano Rojas, científico de la Facultad de Ingeniería de la UNAM que ha dedicado la última década a estudiar el hundimiento de la capital, un fenómeno provocado por la sobreextracción de agua subterránea y agravado por el suelo lacustre sobre el que se levantó la ciudad. Solano apunta que no se trata de un problema nuevo mientras hace un recuento de cómo la ciudad a lidiado con inundacionesgraves desde antes de la Conquista “Está desde que construyeron las pirámides con pilotes de madera, se les ponían troncos debajo porque sabían que el terreno era propenso a hundirse”, asegura.

El caso de Ciudad de México es único por la combinación de dos factores: el medio natural del Valle de México, fundada sobre un sistema de lagos con sedimentos blandos, y la extracción de agua subterránea para satisfacer una demanda creciente, impulsada por el crecimiento acelerado de la mancha urbana de la megalópolis. Rojas, experto en mediciones a partir de imágenes de satélite, propone un ejemplo para explicar la topografía de la cuenca: “Quitemos la ciudad de encima y evaluemos esto como un medio natural: tenemos un montón de montañas alrededor y el agua queda atrapada; es una cuenca. Si pudiéramos caminar en el lecho de cualquier lago, veríamos que es como una olla. El terreno de la ciudad tiene una propensión natural a la acumulación de agua en el centro, y de ahí se empieza a llenar hacia las orillas”, explica.

JZ

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