“Justicia Hídrica: El fallo histórico que obliga a llevar agua a las zonas ‘irregulares'”

En una resolución sin precedentes, el Pleno de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) derribó la barrera administrativa que condenaba a miles de familias a vivir sin servicios básicos por su estatus inmobiliario. Por unanimidad, el máximo tribunal del país determinó que la “irregularidad” de un asentamiento no es justificación legal para negar el acceso al agua, estableciendo que las autoridades están obligadas a garantizar un suministro mínimo vital para salvaguardar la dignidad y la integridad física de las personas.

El caso que detonó este cambio de paradigma es el de la comunidad “Los Kilómetros”, en Ciudad Juárez, Chihuahua. Este sector, forjado por el flujo migratorio desde los años 90, ha crecido hasta albergar a más de 300 mil personas que, hasta hoy, dependían de pipas enviadas cada dos semanas para llenar tambos, una condición que la Corte calificó como incompatible con los derechos fundamentales. El proyecto, presentado por el ministro Arístides Guerrero García, fue contundente: el agua es un derecho humano que trasciende la propiedad de la tierra.

Los efectos de esta sentencia son inmediatos y disruptivos. La Corte ordenó que el suministro a los afectados se garantice incluso con el auxilio de la fuerza pública si fuese necesario para asegurar que el recurso llegue a su destino. Más allá de la emergencia, el fallo obliga a la Junta Municipal de Juárez y a la Junta Central de Agua de Chihuahua a desarrollar infraestructura intermedia, como depósitos de almacenamiento, para una distribución equitativa a mediano plazo.

Finalmente, la resolución impacta directamente en las finanzas estatales. La Secretaría de Hacienda de Chihuahua deberá priorizar la asignación de recursos para estas zonas de atención prioritaria, sentando las bases para que cualquier comunidad en situación similar en el país pueda exigir, bajo el mismo amparo, que la burocracia no sea un obstáculo para calmar la sed. En 2026, la justicia mexicana ha dejado claro que el agua no es un privilegio de la propiedad, sino una condición de la existencia.

MF

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