Enrique Álvarez
Con extrañeza he observado como los medios periodísticos han difundido la nota de que, a razón de los hechos de violencia y desorden en torno a la captura de un narcotraficante, la FIFA podría quitar la sede de la Copa del Mundo a México.
Cada quien puede sospechar lo que quiera y sacar sus conclusiones, pero la historia nos dice que eso no va a pasar, y la razón es muy sencilla: El negocio vale más que el riesgo. Es más fácil y menos costoso apretar las tuercas flojas que cambiar toda la pieza.
Revisemos la historia (donde México varias veces aparecerá):
-Los juegos olímpicos de 1968 se inaugurarían un 12 de Octubre. 10 días antes ocurrió una matanza de estudiantes. Fue nota mundial. Y no se cancelaron los juegos.
-8 meses antes de la Copa del Mundo de 1986, un terremoto destrozó la ciudad donde se jugaría la inauguración y final del Mundial. Todos sabemos que la ciudad no estaba remozada al 100%. Y el torneo se jugó.
-En 2005 se realizó en Reino Unido la cumbre del G8. Durante el segundo día de la cumbre sucedieron ataques terroristas en Londres. Y la cumbre siguió.
-Rusia ha sido vetado de eventos deportivos por su invasión a Ucrania. Recientemente Estados Unidos invadió Venezuela y extrajo a su presidente. Nadie ha dicho que por ello le quiten el mundial.
-Irán tiene programados 3 partidos para la Copa del Mundo 2026 en territorio Estadounidense. Trump ha dicho que planea atacar Irán. Y la Fifa no le ha dicho nada a USA.
Se acaba el espacio de esta sacrosanta columna y ya no puede justificarte todos los gastos y planeación que se requieren para cambiar de sede. Pero te aseguro que los pocos partidos que nos dieron se jugarán en México.
GD
