¿En dónde están los límites de la picardía en el futbol? ¿Es válido jugar con la travesura e inteligencia mental, y llevar el reglamento al límite?
Escribo de este tema porque OTRA VEZ Vinicius, el maestro de la perspicacia y la pillería en el futbol, se ha quejado cuando se la aplican a él. Utilizaron el tema racial con el objetivo de sacarlo de sus cabales. Y aunque el Real Madrid ganó, la estrategia funcionó: lo sacaron de sus cabales.
El futbol siempre ha tenido el ingrediente de la picardía: se fingen faltas, se insulta al rival, se hace tiempo a conveniencia o se golpea el balón con partes prohibidas. Muchas veces se ha llevado a límites de la ética: Pintan el vestidor visitante previo al partido, ofrecen agua con fuertes laxantes al jugador rival, y hasta llegaron a pinchar con alfileres al adversario.
El futbol nació en colegios británicos bajo los principios de honor y caballerosidad. El tiempo y las diferentes ideologías de quienes lo juegan se encargaron de matizar su esencia. Hoy se juega con los ingredientes que cada cultura le ha añadido. El juego tiene que afrontarse como lo juegue el rival. Esto no quiere decir que aceptemos el racismo o la homofobia. Quiere decir que se tendrá que afrontar aún con esos factores si alguien lo usa al calor del juego.
En el caso muy particular de Vinicius Junior vs Prestianni hay que dejar que el balón siga rodando. El karma regreso al jugador merengue de una manera muy ruda, pero solo es “usa sopa de su propio chocolate”, porque en la actualidad, él es el principal representante del antifutbol.
JZ
