No, leer con poca luz no te deja ciego: mitos sobre la vista que la ciencia desmonta

La vista está rodeada de advertencias heredadas de generación en generación: no leer en la oscuridad, no sentarse cerca de la pantalla o evitar usar gafas “para no empeorar”. Sin embargo, muchas de estas ideas no resisten el análisis científico. Según expertos en oftalmología y optometría, distinguir entre mitos y recomendaciones basadas en evidencia es clave para proteger la salud ocular y evitar decisiones contraproducentes.

Leer de cerca, pantallas y fatiga visual
Leer libros o usar dispositivos electrónicos a corta distancia no “estropea” la vista de forma inmediata, pero sí puede influir en el desarrollo de la miopía, sobre todo durante la infancia. La doctora Xiaoying Zhu, especialista en optometría, explica que enfocar objetos cercanos durante largos periodos favorece el alargamiento del globo ocular, un cambio estructural asociado a este defecto visual.

Para reducir la fatiga ocular, los especialistas recomiendan la regla 20-20-20: cada 20 minutos, mirar durante al menos 20 segundos un objeto situado a unos seis metros. Esta práctica no previene por sí sola la miopía, pero ayuda a aliviar el cansancio visual.

En cambio, leer con poca luz no causa daños permanentes. Lo que sí puede provocar son molestias temporales, como dolor de cabeza o dificultad para concentrarse, que desaparecen al mejorar la iluminación.

Tiempo al aire libre y exposición al sol
Pasar tiempo al aire libre durante la infancia se asocia con un menor riesgo de desarrollar miopía. Investigaciones citadas por The New York Times apuntan a que la luz solar podría estimular la liberación de dopamina en la retina, un mecanismo que ayudaría a frenar el crecimiento excesivo del ojo, aunque gran parte de la evidencia procede de estudios en animales.

Lo que sí está bien documentado es el daño de la radiación ultravioleta. Una exposición excesiva puede aumentar el riesgo de cataratas y causar lesiones irreversibles en la retina. Por ello, los oftalmólogos recomiendan usar gafas de sol con protección UV siempre que se pase tiempo al aire libre.

Gafas, luz azul y falsas precauciones
Existe la creencia de que evitar el uso de gafas retrasa el empeoramiento de la vista. Los expertos lo desmienten con claridad: si una persona necesita corrección visual, no usarla no frena la progresión del problema y puede generar más fatiga y dolores de cabeza.

En cuanto a la luz azul de las pantallas, no hay pruebas concluyentes de que dañe los ojos en las dosis habituales. Los filtros de luz azul no han demostrado proteger la salud ocular, aunque limitar el tiempo frente a pantallas y descansar la vista sí reduce síntomas como sequedad o visión borrosa temporal.


Alimentación, tabaco y envejecimiento ocular
Las zanahorias no mejoran la visión de forma milagrosa, pero aportan nutrientes que pueden ralentizar el avance de enfermedades como la degeneración macular relacionada con la edad. Una dieta equilibrada ayuda, aunque no sustituye a los controles médicos.

Por el contrario, fumar sí daña la vista. El tabaco está directamente relacionado con un mayor riesgo de cataratas y degeneración macular, debido a los efectos tóxicos que afectan a la retina y al cristalino.

Aunque algunos cambios visuales son comunes con la edad, los especialistas advierten que no todo es “normal”. Muchas enfermedades oculares pueden prevenirse o tratarse si se detectan a tiempo. Por eso, ante cualquier cambio en la visión, la recomendación es clara: consultar con un profesional y no confiar en mitos heredados.

GD

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