La muerte del cabecilla del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, El Mencho, aún está entre las notas principales en los medios estadunidenses, pero algunos expertos aquí argumentan que la caída de un narcotraficante no pondrá fin al problema de drogas en Estados Unidos sin que se aborde de manera fundamental la demanda de estupefacientes en este país y se emprendan acciones mucho más firmes para frenar el flujo de armas hacia el sur a través de la frontera.
Los elogios al gobierno mexicano por la hazaña contra El Mencho continuaron este jueves. “(La presidenta Sheinbaum) mostró nueva seriedad al perseguir al cabecilla del poderoso cártel”, escribió The Wall Street Journal en un editorial titulado México contrataca a los cárteles.
Tal vez la reacción más sorprendente fue la del diputado republicano Dan Crenshaw, de Texas, quien de manera repetida ha instado a emprender acciones militares estadunidenses en territorio mexicano, y declaró que el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, “es un amigo mío” que “está enfrentando seriamente a los cárteles”.
La Casa Blanca felicitó al gobierno mexicano poco después de la noticia, aunque en los días posteriores el presidente Donald Trump se atribuyó el ataque exitoso contra el capo.
Expertos que han investigado durante años el tema de la “guerra contra las drogas” son cautelosos al evaluar la noticia del fin de El Mencho. “El Ejército Mexicano merece gran crédito por planear y ejecutar una operación relativamente efectiva para sacar a El Mencho del tablero”, comentó Daniel DePetris, experto en política de drogas en la organización conservadora Defense Priorities, en entrevista con La Jornada. “Para Sheinbaum, esta operación le dará mayores municiones políticas en su argumento de que tropas y/o ataques aéreos estadunidenses sobre territorio mexicano son innecesarios. El gobierno de Trump debería hacerle caso”. Pero advirtió que “es poco probable que la muerte de un solo individuo, aunque sea poderoso, resulte en una baja significativa en el tráfico de drogas a través de la frontera. Los incentivos monetarios son demasiado grandes”.
David Herzberg, historiador especializado en drogas y adicción en la Universidad Estatal de Nueva York, afirmó que el enfoque militar del gobierno de Trump sobre el problema sólo lo hará peor. “Matar a El Mencho podría interrumpir de manera temporal parte de la cadena de suministro de drogas a Estados Unidos”, reconoció Herzberg en entrevista con La Jornada. “La desaparición de El Mencho probablemente llevará a una lucha darwiniana entre organizaciones que quieren captar las ganancias”. Agregó que lo que suele ocurrir históricamente es que el próximo capo del cártel será más violento y estará más conectado con actores estatales corruptos tanto en México como en Estados Unidos. “Esta es ‘la ley de hierro de la prohibición’ o el efecto de ‘golpea al topo’ (en referencia a un juego en el que la idea es golpear a topos que aparecen y desaparecen en diferentes hoyos)”, mencionó.
Herzberg, entre otros críticos de la fallida “guerra contra las drogas” que ha aplicado Washington durante más de medio siglo, insiste en que se requiere otra opción para abordar el tema de las drogas ilícitas. “La política estadunidense más efectiva, en mi opinión, sería reconocer que las ganancias de las drogas, y no las drogas en sí, están en el centro del problema”. Agregó que “si las autoridades estuvieran bien preparadas para esta oportunidad –de incrementar masivamente los servicios de reducción de daños y de ‘suministro seguro’ en estas áreas donde la oferta ha sido interrumpida– eso podría llevar a un cambio de largo plazo en torno a la demanda de drogas en esas comunidades. Sin embargo, hay cero posibilidad de que el gobierno de Estados Unidos esté preparado, o tenga los recursos, para hacer eso; y de hecho ni tiene el deseo de hacerlo, sino todo lo opuesto”.
Herzberg, quien ha publicado tres libros sobre la historia de los esfuerzos de Estados Unidos por regular y administrar la drogadicción en ese país, sugiere que crear un mercado legal extensamente regulado para producir drogas más seguras para quienes las necesitan lograría reducir “dramáticamente” la demanda de sustancias ilícitas provenientes de México. Pero los políticos estadunidenses no han estado dispuestos a intentar esta alternativa.
De hecho, el gobierno estadunidense está procediendo en el sentido contrario. En marzo del año pasado, la administración de Trump recortó más de 11 mil millones de dólares en financiamiento para programas de adicción y salud mental en Estados Unidos. Datos federales revelan que, a partir de diciembre, sólo una de cada cinco personas adictas a opioides estaba recibiendo tratamiento efectivo. En febrero, el gobierno federal anunció una “gran iniciativa América de recuperación” con sólo 100 millones de dólares, una inversión muy inadecuada, según expertos.
JZ
