Con pegamento para pestañas postizas, Adriana Avelina Ruíz Márquez fija un diminuto transmisor al tórax, justo detrás de la cabeza, de las mariposas monarca.
El pequeño insecto, que pesa alrededor de medio gramo, transporta sin dificultad el dispositivo de 60 miligramos, que incluye un panel solar del tamaño de un grano de arroz.
La mariposa bate las alas y se eleva rápidamente en el aire después de que Ruíz Márquez, subdirectora de la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, la libera tras la delicada operación, que también requiere un palillo de dientes y un bastoncillo de algodón.
Ruíz Márquez cree que este nuevo dispositivo de rastreo —utilizado en México por primera vez para marcar a las mariposas monarca antes de que migren de vuelta al norte, hacia Estados Unidos y el sur de Canadá— ayudará a resolver algunos enigmas sobre estos insectos, en parte mediante el uso de los teléfonos inteligentes para rastrear sus movimientos.
A diferencia de las etiquetas de alas tradicionales, que solo informaban el punto de origen y el de hallazgo final, estos nuevos microchips permiten un seguimiento en tiempo real.
La clave reside en la colaboración ciudadana: el transmisor envía una señal de Bluetooth que puede ser detectada por cualquier teléfono inteligente cercano que tenga instalada la aplicación Project Monarch.
La gran mayoría de las mariposas monarca de América del Norte que se encuentran al este de las Montañas Rocosas pasan el invierno en El Rosario, situado en el estado de Michoacán, a unos 180 kilómetros al oeste de Ciudad de México.
Se trata de uno de los seis santuarios que conforman la Reserva de la Biosfera de la Mariposa Monarca, que se extiende por Michoacán y el Estado de México y cuenta con un área protegida central de unos 135 kilómetros cuadrados.
Un total de 160 mariposas monarca de toda la reserva, incluidas 40 en El Rosario, han sido marcadas con el nuevo transmisor por equipos de la Comisión Federal de Áreas Naturales Protegidas y el Fondo Mundial para la Naturaleza-México (WWF, por sus siglas en inglés).
Esto ayudará a ofrecer la visión más detallada hasta la fecha de la primera etapa de la migración de las mariposas hacia el norte, afirmó Eduardo Rendón Salinas, biólogo de WWF México.
Aunque las nubes de mariposas monarca llegan a principios de noviembre, se van de forma dispersa a lo largo de marzo, explicó.
Es muy importante realizar este nuevo tipo de marcado en los lugares de hibernación, para determinar cómo terminan de hibernar en México
, señaló Rendón Salinas.
Afirmó que ahora podrán seguir el movimiento de las mariposas monarca entre colonias, algo que hasta ahora solo se había teorizado.
-D. N.
