La tercera ronda de negociaciones trilaterales entre Rusia, Ucrania y Estados Unidos, este último en funciones de mediador, comenzó este martes en Ginebra, Suiza, y –a diferencia de las dos primeras en Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos, que se centraron en los aspectos militares y de seguridad– esta vez las delegaciones discutirán un “abanico más amplio de asuntos”, según el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov.
Eso explica, de acuerdo con el vocero, que el grupo de negociadores rusos vuelva a estar encabezado por Vladimir Medinsky, asesor del presidente Vladimir Putin en materia de historia y cultura, quien fungió como jefe de la delegación rusa en las negociaciones de Minsk y Estambul en 2022 y en 2025.
El almirante Igor Kostiukov, director de inteligencia militar de Rusia (GRU, por sus siglas en ruso), que estuvo al frente de los negociadores rusos en Abu Dabi, ahora asiste como simple experto. También regresó el vicecanciller Mijail Galuzin, quien defendió –en una entrevista la víspera– la tesis de que Volodymir Zelensky es un “presidente ilegítimo” al no convocar comicios cuando se venció su mandato, acusación que las autoridades ucranias rechazan argumentando que la ley marcial prohíbe celebrar elecciones en tiempos de guerra.
La delegación ucrania no ha sufrido cambios y sigue coordinada por Rustem Umerov, secretario del consejo nacional de defensa y seguridad, y entre sus miembros figuran Kyrylo Budanov, actual jefe de la Oficina de la Presidencia y ex director de inteligencia militar, y David Arajamia, coordinador de la bancada oficialista de la Rada y jefe de negociadores en 2022.
La labor de mediación recayó una vez más en Steve Witkoff y Jared Kushner, enviados especiales del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que están acompañados de Dan Driscoll, secretario del ejército de Estados Unidos, y del comandante supremo aliado de la OTAN en Europa, Alexis Grinkevich, así como de un grupo de expertos.
También se desplazaron a Ginebra los consejeros de seguridad nacional de Gran Bretaña, Francia, Alemania e Italia, aliados clave de Ucrania, pero no participan de modo directo de las negociaciones a tres bandas. Al confirmar su asistencia, Serhiy Leschenko, asesor de la Oficina de la Presidencia ucrania, declaró a la agencia UkrInform: “Ellos tienen que saber cómo van las negociaciones. Si bien no están en las salas, ello no les impide tener una comunicación permanente”.
Peskov explicó que “esta vez se tiene en cuenta abordar un abanico más amplio de asuntos, entre otros, los principales, que tienen que ver con los territorios y todo lo demás, es decir, nuestras exigencias que están sobre la mesa”.
Se acordó que las conversaciones transcurran a “puerta cerrada” y que este martes no haya declaraciones, dijo el vocero del Kremlin a los reporteros que cubren la fuente presidencial.
Por su parte, TASS la agencia noticiosa oficial de Rusia– citó a una fuente anónima del gobierno ruso que aseguró que la agenda de la reunión en la ciudad suiza incluye “asuntos territoriales, militares, políticos y, no menos importante, económicos y también diferentes aspectos de seguridad”.
Al término de la primera jornada en Ginebra, el jefe de los negociadores ucranios, Rustem Umerov, se limitó a anotar en sus redes sociales: “Estamos trabajando de manera constructiva, centrados y sin expectativas excesivas”.
Horas antes del comienzo de esta tercera ronda de negociaciones de paz, Rusia lanzó un total de 29 misiles y 396 drones contra el sistema energético en ocho regiones de Ucrania, lo que provocó interrupciones en el suministro de electricidad, agua y calefacción en uno de los inviernos más duros de los años recientes.
“En las últimas 24 horas, en respuesta a los ataques terroristas del régimen de Kiev contra infraestructuras civiles en Rusia, nuestras fuerzas armadas lanzaron una ataque masivo contra infraestructuras energéticas de Ucrania, empresas de su industria militar y bases de lanzamiento de drones”, reportó el mando militar ruso en Telegram.
GD
